
La Romería de Corrales, celebrada en honor a Nuestra Señora Reina del Mundo y San José Obrero, constituye uno de los rituales más significativos en el municipio de Aljaraque (Huelva). Se celebra el primer domingo de mayo, coincidiendo con la festividad de San José Obrero, y en las últimas décadas ha experimentado un notable crecimiento que la ha consolidado dentro del calendario romero provincial. Aunque su desarrollo reciente ha traído transformaciones en su organización y emplazamiento, la romería mantiene una fuerte continuidad simbólica con sus orígenes, reafirmando su valor como espacio de cohesión y expresión identitaria de la comunidad de Corrales.
Sus antecedentes se remontan a las convivencias campestres que las familias del pueblo realizaban cada 1 de mayo en el paraje conocido como “La Casa del Río", donde se unían la celebración religiosa y el descanso del trabajo. A partir de los años setenta, bajo la iniciativa parroquial, estas reuniones se fueron institucionalizando hasta constituir la Hermandad de Nuestra Señora Reina del Mundo y San José Obrero en 1978, que asumió la organización de los cultos y actos festivos. La creación de la hermandad supuso la formalización de un sentimiento colectivo que ya articulaba la identidad local en torno a la devoción mariana y el descanso obrero.
Durante años, la romería se desarrolló en el entorno fluvial original, pero el aumento de participación llevó a su traslado al actual recinto de “Los Azahares". Este cambio, lejos de romper la continuidad de la tradición, permitió garantizar la seguridad, accesibilidad y sostenibilidad de la celebración, al tiempo que amplió su capacidad de convocatoria.
El calendario ritual combina elementos religiosos y festivos que se desarrollan en una secuencia de varios días. En la semana previa tienen lugar el pregón, la gala de presentación, el triduo y la procesión de San José Obrero por las calles de Corrales el 1 de mayo, a modo de antesala de la romería. La salida de las imágenes hacia el campo, acompañadas por la hermandad, peñas y vecinos, marca el inicio del tiempo festivo. En el recinto de Los Azahares se celebran actos de culto, como la misa de romeros y el rosario de antorchas, junto a momentos de convivencia, comidas compartidas y expresiones de sociabilidad popular. Destaca la ofrenda floral de las peñas y, de forma especial, la subasta de flores y la puja por la vara de Hermano Mayor, rito simbólico que refuerza los lazos internos de la hermandad y la continuidad generacional. El domingo por la noche, el regreso de las imágenes al pueblo marca el cierre de la romería. Tras recorrer el camino de vuelta, la entrada en la parroquia se celebra entre fuegos artificiales, salvas y cantes de los costaleros y devotos. Este recorrido de ida y vuelta al campo, evoca el desplazamiento temporal y espacial hacia un territorio simbólico de comunión y reencuentro.
El carácter participativo de la romería constituye uno de sus rasgos más relevantes. Las peñas y grupos familiares asumen un papel protagonista en la preparación de carrozas, ofrendas y comidas, reproduciendo formas de cooperación vecinal que se transmiten entre generaciones. En los últimos años, la presencia de jóvenes en la organización y en la hermandad ha revitalizado la celebración, asegurando su continuidad y actualizando sus formas expresivas. La convivencia en el recinto, descrita por los propios vecinos como abierta y hospitalaria, favorece la integración de visitantes y refleja un comunitarismo basado en la acogida, la generosidad y la alegría compartida.
La creciente implicación del Ayuntamiento de Aljaraque en la dotación de servicios, transporte y apoyo logístico evidencia el reconocimiento institucional de la romería como patrimonio cultural y elemento de identidad local.
En torno a la devoción a la Virgen Reina del Mundo y a San José Obrero se teje un tejido social de cooperación, hospitalidad y memoria, que reafirma los lazos entre vecinos y vecinas.

Romeria de Corrales