
A mediados del siglo XIX surge, en la zona de poniente de La Antilla, la Barriada de Pescadores. Pescadores portugueses, atraídos por el auge del sector pesquero y su riqueza, se asentaron en esta zona en chozas que, a mediados del siglo XX, fueron sustituidas por 36 viviendas. En la década de los sesenta, La Antilla se impulsa como referente turístico y su núcleo urbanístico se forma en torno a dicha barriada.
Es considerado un barrio con interés turístico, donde se puede ver las actividades características de la pesca, como cosido de redes, varado de embarcaciones o las propias artes de pesca y captura. Dada su proximidad a la playa, es importante ordenar los elementos que coexisten cerca del paseo marítimo y que son utilizados a diario por los marineros. De esta manera, hace que la barriada sea un lugar más atractivo turísticamente, incentivando así una mayor afluencia de visitantes.
Con el paso del tiempo, este lugar ha ido transformando su fisonomía, pero sin perder nunca su esencia y su carácter tradicional. La instalación de casetas de madera de varios colores ha aportado más atractivo al lugar y algunas casas de los pescadores se han convertido en restaurantes, caracterizados con esa esencia de pueblo marítimo, donde degustar la deliciosa gastronomía que nos ofrece la frescura del mar.
En la actualidad, se ha llevado a cabo una reforma y adecuación en la Plaza del Carmen, donde se ha instalado dos parques con motivos marineros y áreas de ocio y entretenimiento para pequeños y mayores. El parque destinado a las personas mayores cuenta con elementos de gimnasia biosaludable. Por otra parte, se ha contemplado la adaptación para personas con movilidad reducida, con el fin de hacerlo más accesible, dinámico y operativo.
Barriada de Pescadores de la Antilla
Patrimonio